updated 7:47 PM CST, Feb 24, 2017

3Factores motivantes para ser socialmente responsable

Si somos leales, asumimos responsabilidades. Estas dos cualidades son inseparables. No sabemos lo poderosa e importante que es esta cualidad, hasta que empezamos a tratar con personas y empresas desleales. Ser responsable es rendir cuentas, es ser confiable. Salomón dijo que "esta clase de personas refrescan tanto como un día de brisa en época de verano". Quien es responsable se hace acreedor de confianza, confianza que se gana y se fundamenta en la responsabilidad que dicha persona manifieste. Una vez que encontramos personas así, podemos confiar en ellas y construir inmensas organizaciones sobre la base de gente responsable, pues a estos individuos los motivan dos factores que brotan de su carácter y los hace únicos en una organización.
El primer factor es la responsabilidad. Estas personas quieren ser objeto de confianza, por eso impulsados por sus principios éticos luchan aunque haya pérdidas o carencias de ganancia personal, así muestran que están dispuestas a probar que son buenas. Esa es su mayor motivación. Aquí una experiencia. En cierta ocasión me dirigí a solicitar un empleo como vendedor de gasolina en una estación se servicio; quien me entrevistó preguntó: "¿Ha trabajado vendiendo gasolina?, contesté No; ¿Ha cambiado aceites?, No; ¿Ha cambiado llantas?, No; ¿Entonces por qué razón debería contratarlo? Porque soy digno de confianza y puedo aprender", respondí. El empleador me miró y dijo: "Nunca he contratado a alguien como usted. Voy a pensarlo". A la mañana siguiente regresé y el hombre me dijo: "He decidido contratarlo a usted". Más tarde me dijo: "Nunca había conocido a un hombre como usted, que dijera puedo aprender". Y Yo le respondí: "Durante las primeras dos semanas, págueme lo que usted quiera. Ni le voy a preguntar cuánto me va a pagar. Lo que usted considere que valga mi trabajo y luego decidiremos si puedo o no trabajar para usted".

Esta clase de personas se involucran en cuestiones y asuntos correctos. Lo correcto prima sobre quién tiene la razón. Si todo el mundo hiciera lo correcto, se tomarían decisiones que, por su carácter, se volverían una práctica ética. Las personas que actúan de esta manera se les llaman hombres y mujeres de valía pues se guían por su carácter y principios, son individuos sólidos, tienen un ideal firme por el que viven y son motivados por una fuerza interior y no por los beneficios personales que puedan obtener. Estas personas pueden estar en cualquier lugar: en las empresas, en las familias, en los negocios o en el campo de la política. Son responsables y se puede confiar en ellas porque se arriesgan a comprometer su reputación; viven en un mundo de fidelidad, sirviendo a otros y construyendo su nombre y su legado.

El segundo factor de motivación es hacer las cosas. Las personas responsables disfrutan de la satisfacción que les produce realizar y alcanzar sus logros y metas; una vez más, no hay beneficios de lucro. Estos individuos son como pilares, disfrutan de ser lo que son y de los logros que obtienen porque hacen las cosas por el gusto de hacerlas. Empero las recompensas sí les llegan. Son líderes y reciben mejor paga. Se sienten impulsados y dirigidos por fuerzas interiores y parece que dijeran: "Quiero ser alguien, quiero ser un líder, quiero ser un pilar". Estas personas pueden hacer lo que otros dicen que no se puede hacer, sencillamente por la satisfacción de lograrlo. Les gustan los retos y cuando alguien dice: "No se puede hacer", se involucran sencillamente para probar que sí puede hacerse lo que otros dicen que no, porque está en su naturaleza la disposición de lograr que las cosas se hagan. Ser responsable es más que aceptar un compromiso, es un verdadero llamado, es un deseo, una fuerza interior que los preserva responsables ante sí mismos. Esto los convierte en verdaderos servidores, pues si deseamos que algo se haga lo pediremos a una persona responsable, no a una irresponsable.
La responsabilidad es uno de los mayores valores que una persona pueda tener. Si queremos algo en la vida, tenemos que aprender a ser responsables. No se trata de cuánta educación o cosas tengamos. Si nos convertimos en personas responsables, llegaremos al lugar que queramos, eso es todo lo que necesitamos.

Óptica Interna y Externa de la Responsabilidad con Proyección Organizacional

Muchas veces cuando se piensa en Latinoamérica o en países del África, se asocian factores de violencia, pobreza, explotación, corrupción y en cierta forma estas miradas se han convertido en barreras para el bienestar social y la productividad. Tal es así, que nos hemos acostumbrado a un tipo de mentalidad en donde prima la conformidad, la trampa, el ingenio, la mentira y hace carrera la cultura del "avivato"; esta condición ha frenado muy seriamente nuestro desarrollo social y económico, con enormes impactos hacia el futuro próximo y generacional.

Un comportamiento irresponsable nos genera elevados costos que están asociados con problemas de diversa índole poniendo en tela de juicio la credibilidad individual, colectiva e institucional; por lo tanto las medidas, esquemas y estrategias que se asuman, deben tener la clara intención de reconstruir, recomponer y transformar la ética en valores reales y no en simples enunciados filosóficos.

La alta dirección y las organizaciones, cualquiera que sea su naturaleza y actividad, deben desarrollar un modelo de transformación institucional, teniendo como base fundamental el talento humano. Para esto es necesario afectar positivamente el pensamiento de quienes desean transformar su cultura, su carácter y sus acciones cotidianas en prácticas responsables que permitan sociedades y organizaciones justas y ecuánimes. Para esto se debe:
o Modificar drásticamente nuestros pensamientos: Significa cambiar nuestras creencias y convicciones asumiendo que el estado de las cosas presentes no es el normal.

Empezar a actuar distinto: Simboliza elegir los comportamientos éticamente correctos y deseables desde lo personal, familiar, laboral y social.
Establecer costumbres éticas: Busca una mejora continua tanto en lo personal, empresarial y colectivo.
Transformar nuestro destino: En donde la vivencia de los principios éticos sea una constante, y la renovación de mentes y corazones la base de una cultura sana, alentadora y productiva.
Bien vale la pena aclarar que no se trata de conceder prerrogativas especiales para un grupo de personas o instituciones en detrimento de otros, se trata de que haya un equilibrio responsable de acciones conjuntas determinadas en la verdadera productividad. Desde el punto de vista interno y externo, este plan de acción sugerido tiene que involucrar a toda la organización desde la alta dirección hasta la persona más sencilla de la institución y de la sociedad, sino es así, son simples paños de agua tibia o una moda gerencial. Es decir, no se trata de darle a la Gerencia simplemente una estrategia de mejoramiento modal, la idea consiste involucrar en la cadena de Responsabilidad Social a todos y cada unos de los integrantes con los que se tienen responsabilidades directas o indirectas como la industria, el comercio, los gremios, el Gobierno, los consumidores, empleados, Organizaciones no Gubernamentales, en fin, sin excepción, todo tipo de organización pública y privada.

Sugerencias para una Transformación Cultural
Para transformar la cultura es imprescindible tener en cuenta las cuatro áreas básicas en la conducta del ser humano que son:
Carácter: La Infraestructura: Es la columna vertebral de la personalidad, genera disciplina y responsabilidad; otorga fortaleza interior. "Es la capacidad de ponerse en pie".
Visión: Es ver el futuro y nuestra participación en él. La Intuición; es el proceso mental de la persona, favorece la visión y la planeación, desarrolla la visión interior, es la capacidad de ver hacia delante, es la capacidad de prever. "Es la acción que otros quieren seguir".
Coraje: Es ir más allá del entusiasmo y de las buenas intenciones: La Iniciativa es la fuerza de la voluntad de una persona, genera compromiso que significa riesgo y fortalece el espíritu interior. "Es la capacidad de dar el primer paso y avanzar".
Liderazgo: La influencia, es el corazón de la persona, hay capacidades y carisma, eleva la sabia interior, es la habilidad de sobrevolar. "Comunica, motiva, delega, confronta y multiplica".

En síntesis, desarrollar programas profesionales que involucren estas cuatro áreas básicas en la conducta del ser humano, lograrán una gran impacto en las instituciones, personas y sociedad, con resultados altamente positivos, contribuyendo abiertamente a la Responsabilidad Social Empresarial con transparencia y compromiso de gestión, generando un buen Balance Social.

 

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